domingo, 10 de mayo de 2020

EL EXPERIMENTO DE MARINA ABRAMOVIC

  En 1974, la artista serbia Marina Abramovic célebre por sus performances, se sometió a una experiencia riesgosa e insólita que llevó al público a mostrar su peor cara.

  Como explica ella misma, cansada de las críticas habituales a artistas que se dedican al arte del performance como ella, decidió hacer un espectáculo en el que todo lo hiciese el público.

  El experimento llamado "Rhythm 0" se realizó en la galería Studio Morra de Nápoles (Italia), donde la artista de 28 años, se sometió a sí misma y al público a una prueba que actuó como revelador de la psicología humana.










EN QUÉ CONSISTÍA EL EXPERIMENTO?

  El principio era muy simple: en el estudio, la artista está de pie, inmóvil.

  Sobre una mesa hay 72 objetos estaban divididos en dos categorías. Una de "objetos de placer", y la otra, de "objetos de destrucción". Los primeros son totalmente inofensivos: flores, plumas, perfume, vino, pan, uvas. Entre los objetos de destrucción hay un cuchillo, tijeras, barras de hierro, hojas de afeitar y hasta una pistola con un cartucho.



  A parte de los utensilios, también había un cartel, "pueden hacerme lo que quieran. Soy un objeto. Me hago responsable de todo lo que pueda suceder en este espacio de tiempo. Seis horas. De 20 a 2hs."
  Esas eran las consignas bajo las cuales Marina Abramovic se entregó a las acciones del público por espacio de seis horas. Siendo la finalidad observar cómo reaccionarían esas personas frente a la posibilidad de disponer de un ser humano como de un juguete, sin límites ni responsabilidad. Y el resultado fue aterrador.

QUÉ OCURRIÓ?

  Durante las primeras horas, no pasó gran cosa. Los espectadores fueron pacíficos y tímidos, los que se acercaban eran principalmente fotógrafos.  Pero poco a poco las cosas empiezan a cambiar: la empujan, la besan, le hacen levantar los brazos y adoptar otras poses, le dan flores.


  Pero a partir de la tercera hora, empiezan a utilizar los "objetos de destrucción". Un grupo la lleva hasta la mesa, la ata y clava un cuchillo entre sus piernas. Luego desgarran su ropa con las hojas de afeitar y un hombre le hace un corte en el cuello y bebe su sangre. Una persona le apuntó con el arma en la cabeza y otra se la quitó. Se creó una atmósfera agresiva. 


  El crítico de arte norteamericano Thomas McEville, testigo de la performance, recuerda: "Durante la tercera hora, le desgarraron la ropa con hojas de afeitar. Durante la cuarta hora, empezaron a hacerle cortes. Fue agredida sexualmente".


  "Me sentí violada, arrancaron mi ropa, me clavaron espinas de rosas en el vientre, me pusieron la pistola en la cabeza", recuerda Marina Abramovic sobre las dos últimas horas.





CONCLUSIÓN

  Transcurridas las seis horas ya no es la muñeca que se dejaba hacer sino nuevamente un ser humano. Se puso de pie y empezó a caminar hacia el público, todo el mundo salió corriendo, escapando de una confrontación real. 


"Este trabajo revela lo que hay de más horrible en la gente. Esto muestra a qué velocidad puede alguien decidirse a herirte cuando está autorizado. Esto muestra hasta qué punto es fácil deshumanizar a alguien que no se defiende. Esto muestra que la mayor parte de la gente 'normal' puede volverse muy violenta en público si se les da la posibilidad", dice la artista.