En 1974, la artista serbia Marina Abramovic célebre por sus performances, se sometió a una experiencia riesgosa e insólita que llevó al público a mostrar su peor cara.
Como explica ella misma, cansada de las críticas habituales a artistas que se dedican al arte del performance como ella, decidió hacer un espectáculo en el que todo lo hiciese el público.
El experimento llamado "Rhythm 0" se realizó en la galería Studio Morra de Nápoles (Italia), donde la artista de 28 años, se sometió a sí misma y al público a una prueba que actuó como revelador de la psicología humana.







